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jueves, 20 de junio de 2024

Canción del Naranjo Seco

Leñador,

córtame la sombra.

líbrame del suplicio 

de verme sin toronjas.


¿Por qué nací entre espejos?

El día me da vueltas.

Y la noche me espía

en todas sus estrellas.

Quiero vivir sin verme.

Y hormigas y villanos,

soñaré que son mis

hojas y mis pájaros.


Leñador,

córtame la sombra.

Líbrame del suplicio

de verme sin toronjas.*


1939 Federico García Lorca.


* toronjas son Naranjas en Catalán. 

martes, 22 de noviembre de 2022

Un poema olvidado de Borges, que podría estar dedicado a su primer amor, se encontró por casualidad en Israel

 








                         






Un poema olvidado de Borges, que podría estar dedicado a su primer amor, se encontró por casualidad en Israel

“Dedicación de un silencio” es un poema de juventud que el celebrado escritor argentino nunca publicó. En diálogo con Infobae Leamos, la investigadora Ruth Fine cuenta la historia que hay detrás de estos versos de Borges.




Cuando se dice que Borges es una cantera inagotable, no significa solo que el alcance simbólico de su literatura se expande cada vez más. Significa también algo muy concreto: que siempre hay textos, poemas, fragmentos de cuentos, correcciones y cartas que salen a la luz.



Esta vez, el poema es Dedicación de un silencio, una pieza perdida y encontrada por casualidad muchos años después, en Israel, “seguramente dedicado a un primer amor de Borges”. Así lo demuestra la profesora e investigadora argentina Ruth Fine, catedrática de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Historia de una casualidad

Pensemos en un muchacho que vive en un kibutz, en Israel, y no tiene ningún vínculo con la literatura. Salvo uno, involuntario: es sobrino de Manuel Glazer, el mítico editor argentino encargado de difundir la obra de autores como Leopoldo Marechal, Scalabrini Ortiz y Borges. El joven vive en un kibutz, en Israel, y heredó de su tío varios libros y papeles. Un día se dispone a limpiar la casa. Entre los papeles encuentra un libro de César Tiempo: lo abre, quizás para quitarle el polvo, y cae una hoja suelta.



Es –el joven lo sabrá mucho después– un poema inédito de Borges. Se trata de un texto manuscrito, con esa letra tan particular, y tiene un título que se ajusta perfectamente a la condición de inédito: se llama Dedicación de un silencio. Además, tiene marcas de corrección con un tipógrafo, lo que demuestra que estaba destinado a la publicación.



“El poema en sí es interesante, habla de Villa Urquiza, un barrio que Borges transitó mucho, en el que se encontraba con una muchacha”, explicó a Infobae Leamos Fine. “Borges le dedica varios poemas a Villa Urquiza, allí estaba también la casa de Norah Lange, había reuniones de poetas, él iba caminando hacia allí, de modo que también tiene ese interés topográfico y poético”.



Borges y las mujeres

Dedicación de un silencio podría ser, entonces, una pieza clave para armar el rompecabezas amoroso de Borges, un conjunto de tropiezos y frustraciones que en el imaginario argentino cobró un nivel casi mítico. “Es el amor, tendré que ocultarme o que huir”, escribió en su famoso poema El amenazado.



Se sabe que Borges estuvo enamorado de Norah Lange y que ella decidió quedarse con Oliverio Girondo; se conocen sus cartas de amor dedicadas a Estela Canto, se sabe que se casó con Elsa Astete en 1967 y que sin embargo volvía a dormir la siesta a casa de su madre (“Le perturban, por alguna razón oscura y posesiva, mis amigos actuales y anteriores, mi familia e incluso mis antepasados”, cita Norman Thomas Di Giovanni, traductor de Borges, en su libro Georgie & Elsa). Se divorciaron en 1970. Y se conoce, claro, la última y la más famosa de sus parejas, María Kodama. Pero ¿qué sabemos de la primera?


La poética del silencio

La pieza literaria se puede fechar entre 1923 y 1924. El escritor era joven y buscaba en Buenos Aires una ciudad que ya no era, recreaba en sus poemas el arrabal y las casas bajas que había visto en su infancia, antes de viajar a Europa en 1914, y de donde volvió en 1921. “En términos materiales, el poema puede leerse como un homenaje a César Tiempo, a Israel y al entorno editorial de la época y el modo en que se ayudaba a escritores desconocidos, a la historia de Buenos Aires (Villa Urquiza era un barrio limítrofe, ahí empezaba el Sur)”.



Situado en los últimos coletazos de la etapa vanguardista del escritor, el poema “representa o ejemplifica muy bien lo que algunos críticos dieron en llamar la poética del silencio en la lírica de Borges”. Un dato: el título original es Dedicación de un silencio, pero en las obras póstumas se lo publica como Dedicatoria de un silencio, y así es como se compiló en una antología en 2003. “Yo sostengo que tal vez sea dedicación y no dedicatoria”.



“Dedicación” tiene un sentido adicional: es abocarse a algo, emplear tiempo y voluntad para lograr un objetivo. “Dedicación” sería, también, el esfuerzo que conlleva el silencio, y no solo “dedicarle” el silencio a alguien. “Siempre es bueno conocer los pre-textos de Borges, la historia textual de sus escritos”.



Borges e Israel

La relación de Borges con Israel es, como tantas otras, digna de explorar. “El tema está muy transitado e intento darle una vuelta un poco distinta, sobre todo a los poemas dedicados a Israel. Porque siempre es sorprendente que el autor se haya pronunciado tan explícitamente a favor de Israel en un aspecto político en el que no solía meterse” explica la investigadora, que en el mismo ciclo dictó una charla titulada “Israel y el judaísmo desde Borges”.



“Tengo una lectura que muestra que su mirada era mucho más aguda de lo que se cree, no era algo panfletario. Mi tesis es que le atraía el carácter paradójico de lo judío”, señala Fine, y explica: “Borges dice que es la más antigua y la más joven de las naciones, convive lo que es y lo que no es. Cómo vivir en Israel es uno de los grandes temas, cómo conciliar esa tensión imposible entre la tradición y el peso de la religión con un estado que se quiere moderno y democrático”.





En cuanto a la recepción de Borges en Israel, Fine asegura que es un autor “muy citado y muy traducido”. La investigadora, que desde 1981 reside en Jerusalén, no es ajena a su difusión. Dirigió un proyecto de investigación sobre la fe en Borges (“la fe literaria, no la fe religiosa”) que culminó en la publicación de un volumen de poemas en idioma hebreo.



“A Borges se lo estudia, se lo venera; ahora el Departamento de Literatura Comparada de la Universidad Hebrea de Jerusalén termina siempre con un seminario dedicado a Borges. “Es verdaderamente un ícono, está muy presente”.



Dedicación de un silencio

Villa Urquiza, hemos dialogado firme en las tardes



y esta es la última vez que hacemos un verso.



Sé que para merecerte, debo ignorarte;



para que estés en mi corazón, no debes estar en mi canto



¡mi intimidad y mi silencio sean tuyos



y sea conmigo el beneficio de tus ocasos!


Fuente:


lunes, 10 de octubre de 2022

Amor

 

sn

Salvador Novo

México: 1904-1974

Amor

[Poema - Texto completo.]

Salvador Novo

Amar es este tímido silencio
cerca de ti, sin que lo sepas,
y recordar tu voz cuando te marchas
y sentir el calor de tu saludo.

Amar es aguardarte
como si fueras parte del ocaso,
ni antes ni después, para que estemos solos
entre los juegos y los cuentos
sobre la tierra seca.

Amar es percibir, cuando te ausentas,
tu perfume en el aire que respiro,
y contemplar la estrella en que te alejas
cuando cierro la puerta de la noche.

jueves, 29 de septiembre de 2022

Tus ojos

                                 rm

Ricardo Miró

Panamá: 1883-1940



[Poema - Texto completo.]

Ricardo Miró

¿El lago?… ¡Nunca!… El lago no pudiera
competir con tus ojos soñadores…
Tus ojos tienen sombras y fulgores:
son dos lagos al tiempo que una hoguera.

¿El mar?… ¡Tampoco!… El mar tiene ribera
que se llena de pájaros y flores,
y en tus divinos ojos turbadores
se fatiga volando la Quimera…

¿El cielo?… Acaso el cielo, por ser cielo,
se atreviera un momento, envanecido,
a asomarse a tus ojos con recelo;

y ante tus ojos diáfanos y bellos,
vería el mismo cielo, sorprendido,
que falta cielo para verse en ellos.

miércoles, 11 de mayo de 2022

Ángel Saavedra, Duque de Rivas .- Con once heridas mortales

 


Con once heridas mortales,
hecha pedazos la espada,
el caballero sin aliento
y perdida la batalla,

manchado de sangre y polvo,
en noche oscura y nublada,
en Ontígola vencido
y deshecha mi esperanza,

casi en brazos de la muerte
el laso potro aguijaba
sobre cadáveres yertos
y armaduras destrozadas.

Y por una oculta senda
que el Cielo me depara,
entre sustos y congojas
llegar logré a Villacañas.

La hermosísima Filena,
de mi desastre apiadada,
me ofreció su hogar, su lecho
y consuelo a mis desgracias.

Registróme las heridas,
y con manos delicadas
me limpió el polvo y la sangre
que en negro raudal manaban.

Curábame las heridas,
y mayores me las daba;
curábame el cuerpo,
me las causaba en el alma.

Yo, no pudiendo sufrir
el fuego en que me abrazaba,
díjele; "Hermosa Filena,
basta de curarme, basta.

"Más crueles son tus ojos
que las polonesas lanzas:
ellas hirieron mi cuerpo
y ellos el alma me abrasan.

"Tuve contra Marte aliento
en las sangrientas batallas,
y contra el rapaz Cupido
el aliento ahora me falta.

"Deja esa cura, Filena;
déjala, que más me agrabas;
deja la cura del cuerpo,
atiende a curarme el alma

martes, 22 de marzo de 2022

Rima LIII: Volverán las oscuras golondrinas

 


[Poema - Texto completo.]

Gustavo Adolfo Bécquer

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
esas… ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día….
esas… ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido… desengáñate,
¡así no te querrán!

Silencio

 


[Poema - Texto completo.]

Andrés Eloy Blanco

Cuando tú te quedes muda,
cuando yo me quede ciego,
nos quedarán las manos
y el silencio.

Cuando tú te pongas vieja,
cuando yo me ponga viejo,
nos quedarán los adiós
y el silencio.

Cuando tú te quedes muerta,
cuando yo me quede muerto,
tendrán que enterrarnos juntos
y en silencio;

y cuando tú resucites,
cuando yo viva de nuevo,
nos volveremos a amar
en silencio.

Cuando todo se acabe
por siempre en el Universo,
será un silencio de amor
el silencio.

miércoles, 29 de septiembre de 2021

Ramón López Velarde .- UN LACÓNICO GRITO

 Yo te digo: «Alma mía, tú saliste

con vestido nupcial de la plomiza
eternidad, como saldría una ala
del nimbus que se eriza
de rayos; y una mañana has de volver
al metálico nimbus,
llevando, entre tus velos virginales,
mi ánima impoluta
y mi cuerpo sin males».
Mas mi labio, que osa
decir palabras de inmortalidad,
se ha de pudrir en la húmeda
tiniebla de la fosa.

Mi corazón te dice: «Rosa intacta,
vas dibujada en mí con un dibujo
incólume, e irradias en mi sombra
como un diamante en un raso de lujo».
Mi corazón olvida
que engendrará al gusano
mayor, en una asfixia corrompida.

Siempre que inicio un vuelo
por encima de todo,
un demonio sarcástico maúlla
y me devuelve al lodo.

Tú misma, blanca ala que te elevas
en mi horizonte, con la compostura
beata de las palomas de los púlpitos,
y que has compendiado en tu blancura
un anhelo infinito,
sólo serás en breve
un lacónico grito
y un desastre de plumas, cual rizada
y dispersada nieve.

Pablo Neruda .- El sobreviviente saluda a los pájaros

 


Fundé con pájaros y gritos de sol la morada:
temprano a la hora del manantial, salí al frío
a ver los materiales del crecimiento: olores
de lodo y sombra, medallas que la noche dejó
sobre los temblorosos follajes y la hierba.

Salí vestido de agua, me extendí como un río
hacia el horizonte que los más antiguos geógrafos
tomaron como final del presupuesto terrestre:
yo fuí entre las raíces, bañando con palabras
las piedras, resonando como un metal del mar.

Hablé con el escarabajo y aprendí
su idioma tricolor, de la tortuga
examiné paciencia convexa y albedrío, encontré
un animal recién invitado al silencio:
era un vertebrado que venía de entonces,
de la profundidad, del tiempo sumergido.

Tuve que reunir los pájaros, cercar
territorios a fuerza de plumajes, de voces
hasta que pude establecerme en la tierra.

Si bien mi profesión de campana
se probó a la intemperie, desde mi nacimiento
esta experiencia fue decisiva en mi vida:
dejé la tierra inmovil: me repartí en fragmentos
que entraban y salían de otras vidas,
formé parte del pan y la madera,
del agua subterránea, del fuego mineral:
tanto aprendí que puse mi morada
a la disposición de cuanto crece:
no hay edificación como la mía en la selva
no hay territorio con tantas ventanas,
no hay torre como la que tuve bajo la tierra.

Por eso, si me encuentras ignominiosamente
vestido como todos los demás, en la calle,
si me llamas desde una mesa en un café
y observas que soy torpe, que no te reconozco,
no pienses, no, que soy tu mortal enemigo:
respeta mi remota soberanía, déjame
titubeante, inseguro, salir de las regiones
perdidas, de la tierra que me enseñó a llover,
déjame sacudir el carbón, las arañas,
el silencio: y verás que soy tu hermano.

Gabriela Mistral .- Todas íbamos a ser reinas

 Todas íbamos a ser reinas,

de cuatro reinos sobre el mar:
Rosalía con Efigenia
y Lucila con Soledad.

En el valle de Elqui, ceñido
de cien montañas o de más,
que como ofrendas o tributos
arden en rojo y azafrán,

Lo decíamos embriagadas,
y lo tuvimos por verdad,
que seríamos todas reinas
y llegaríamos al mar.

Con las trenzas de los siete años,
y batas claras de percal,
persiguiendo tordos huidos
en la sombra del higueral,

De los cuatro reinos, decíamos,
indudables como el Korán,
que por grandes y por cabales
alcanzarían hasta el mar.

Cuatro esposos desposarían,
por el tiempo de desposar,
y eran reyes y cantadores
como David, rey de Judá.

Y de ser grandes nuestros reinos,
ellos tendrían, sin faltar,
mares verdes, mares de algas,
y el ave loca del faisán.

Y de tener todos los frutos,
árbol de leche, árbol del pan,
el guayacán no cortaríamos
ni morderíamos metal.

Todas íbamos a ser reinas,
y de verídico reinar;
pero ninguna ha sido reina
ni en Arauco ni en Copán.

Rosalía besó marino
ya desposado en el mar,
y al besador, en las Guaitecas,
se lo comió la tempestad.

Soledad crió siete hermanos
y su sangre dejó en su pan,
y sus ojos quedaron negros
de no haber visto nunca el mar.

En las viñas de Montegrande,
con su puro seno candeal,
mece los hijos de otras reinas
y los suyos no mecerá.

Efigenia cruzó extranjero
en las rutas, y sin hablar,
le siguió, sin saberle nombre,
porque el hombre parece el mar.

Y Lucila, que hablaba a río,
a montaña y cañaveral,
en las lunas de la locura
recibió reino de verdad.

En las nubes contó diez hijos
y en los salares su reinar,
en los ríos ha visto esposos
y su manto en la tempestad.

Pero en el Valle de Elqui, donde
son cien montañas o son más,
cantan las otras que vinieron
y las que vienen cantarán:

?«En la tierra seremos reinas,
y de verídico reinar,
y siendo grandes nuestros reinos,
llegaremos todas al mar».

jueves, 23 de septiembre de 2021

Jon Juaristi .- Reloj de melancólicos

 Como una mala comedia de enredo,

así tus años mozos, por fortuna ya idos.

Querrías, sin embargo, que la frágil ternura
que todavía asocias a ciertas remembranzas
no fuera solamente ilusorio desvío
de la memoria al borde de su disolución.

Pues aunque te sobraran de una mano diez dedos
para sacar la cuenta de los instantes gratos,
aunque copia abundosa de amargura te empuje
hacia adelante siempre, desde el mojón anclado
en medio del camino, etcétera, te guarde
esta rara certeza de que atisbaste un día
algo parecido a la felicidad
contra las acechanzas de la vieja enemiga
cuando se borre el mundo tras la lluvia de otoño.



(De Arte de marear (1988), Poesía reunida (1985-1999), Madrid, 2000)

martes, 24 de agosto de 2021

José Luis Barrientos León .- El viento y la lluvia


                                                El viento y la lluvia engendran la poesía



Que se escribe en los adobes del alma

El canto de un pájaro enamorado

Que trina su historia, como criatura ávida de ensueño



El viento que te transporta entre abstractos de la memoria

Donde el ayer anhela el hoy y sueña el mañana

Donde su sonido entre verdes arboledas son vocablos

Que deshilachan el alma absorbida en silencios



La lluvia que me acompaña desde la noche inmensa

Apagando el fuego de tu cabello negro en mi almohada

Dando alas a mi soledad, hasta alcanzar la cima de la melancolía

Desnudando los sueños en la cornisa de la niebla



El viento y la lluvia apagando la luz de las palabras

Encendiendo el fuego de la esperanza

Reavivando la ternura en los labios muertos

Removiendo las piedras tiranas en la garganta



El viento que se convierte en oxígeno

Oxígeno que se convierte en aliento

Aliento que te acerca a mi pecho

Para sanar las heridas en el alma



La lluvia que apaga los miedos

Los miedos que olvidan los nombres

Cuando entre brumas tu cabeza se posa en mi hombro

Y la flor de tu aroma se abre al viento

viernes, 20 de agosto de 2021

Ramón López Velarde .- CUARESMAL

 Tu paz ¡oh paz de cada día!

y mi dolor que es inmortal,
se han de casar, Amada mía,
en una noche cuaresmal.

Quizá en un Viernes de Dolores,
cuando se anuncian ya las flores
y en el altar que huele a lirios
el casto pecho de María
sufre por nos siete martirios;
mientras la luna, Amada mía,
deja caer sus tenues franjas
de luz de ensueño sideral
sobre las místicas naranjas
que, por el arte virginal
de las doncellas de la aldea,
lucen banderas de papel
e irisaciones de oropel
sobre la piel que amarillea.

Fuensanta: al amor aventurero
de cálidas mujeres, azafatas
súbditas de la carne, te prefiero
por la frescura de tus manos gratas.

Yo te convido, dulce Amada,
a que te cases con mi pena
entre los vasos de cebada
la última noche de novena.

Te ha de cubrir la luna llena
con luz de túnica nupcial
y nos dará la Dolorosa
la bendición sacramental.

Y así podré llamarte esposa,
y haremos juntos la dichosa
ruta evangélica del bien
hasta la eterna gloria.

AMÉN.

jueves, 12 de agosto de 2021

Miguel Huezo Mixco .- Si la muerte


Si la muerte viene y pregunta por mí
haga el favor
de decirle que vuelva mañana
que todavía no he cancelado mis deudas
ni he terminado un poema
ni me he despedido de nadie
ni he ordenado mi ropa para el viaje
ni he llevado a su destino el encargo ajeno
ni he echado llave en mis gavetas
ni he dicho lo que debía decir a los amigos
ni he sentido el olor de la rosa que no ha nacido
ni he desenterrado mis raíces
ni he escrito una carta pendiente
que si siquiera me he lavado las manos
ni he conocido un hijo
ni he emprendido caminatas en países desconocidos
ni conozco los siete velos del mar
ni la canción del marino
Si la muerte viniera
diga por favor que estoy entendido
y que me haga una espera
que no he dado a mi novia ni un beso de despedida
que no he repartido mi mano con las de mi familia
ni he desempolvado los libros
ni he silbado la canción preferida
ni me he reconciliado con los enemigos
dígale que no he probado el suicidio
ni he visto libre a mi gente
dígale si viene que vuelva mañana
que no es que la tema pero si siquiera
he empezado a andar el camino

miércoles, 11 de agosto de 2021

Leopoldo Lugones .- LA MUERTE DE LA LUNA

 En el parque confuso

Que con lánguidas brisas el cielo sahúma,
El ciprés, como un huso,
Devana un ovillo de de bruma.
El telar de la luna tiende en plata su urdimbre;
Abandona la rada un lúgubre corsario,
Y después suena un timbre
En el vecindario.

Sobre el horizonte malva
De una mar argentina,
En curva de frente calva
La luna se inclina,
O bien un vago nácar disemina
Como la valva
De una madreperla a flor del agua marina.

Un brillo de lóbrego frasco
Adquiere cada ola,
Y la noche cual enorme peñasco
Va quedándose inmensamente sola.

Forma el tic-tac de un reloj accesorio,
La tela de la vida, cual siniestro pespunte.
Flota en la noche de blancor mortuorio
Una benzoica insispidez de sanatorio,
Y cada transeúnte
Parece una silueta del Purgatorio.

Con emoción prosaica,
Suena lejos, en canto de lúgubre alarde,
Una voz de hombre desgraciado, en que arde
El calor negro del rom de Jamaica.
Y reina en el espíritu con subconsciencie arcaica,
El miedo de lo demasiado tarde.

Tras del horizonte abstracto,
Húndese al fin la luna con lúgubre abandono,
Y las tinieblas palpan como el tacto
De un helado y sombrío mono.
Sobre las lunares huellas,
A un azar de eternidad y desdicha,
Orión juega su ficha
En problemático dominó de estrellas.

El frescor nocturno
Triunfa de tu amoroso empeño,
Y domina tu frente con peso taciturno
El negro racimo del sueño.
En el fugaz desvarío
Con que te embargan soñadas visiones,
Vacilan las constelaciones;
Y en tu sueño formado de aroma y de estío,
Flota un antiguo cansancio
De Bizancio...

Languideciendo en la íntima baranda,
Sin ilusión alguna
Contestas a mi trémula demanda.
Al mismo tiempo que la luna,
Una gran perla se apaga en tu meñique;
Disipa la brisa retardados sonrojos;
Y el cielo como una barca que se va a pique,
Definitivamente naufraga en tus ojos.

Historia Moderna de Israel: de Paya Frank

  Historia Moderna de Israel: Paya Frank de  Paya Frank 3,3 de 5 estrellas   3 Versión Kindle 0,00 € L eer una síntesis del Libro Leer ahora